viernes, 13 de octubre de 2017

Nuevo Apolo en seis actos

-I-

-En el bosque hay una sombra,
una figura de mujer;
siempre huye si me acerco,
siempre esconde su tez.

-Es una ninfa, una dríade;
ten cuidado, aléjate;
muchos han entrado al bosque
y nadie ha salido de él.

-Parece bella, es tentadora;
necesito tocar su piel;
quiero conocerla, enamorarla:
mañana me rendiré a sus pies.

- No lo hagas, escucha mi consejo,
nadie vuelve de allí.
Muchos se han perdido por su deseo,
no te acerques si quieres vivir.

-El amor es peligroso,
doloroso en ocasiones;
pero sin riesgo, ¿qué es la vida?
Cobardes son tus razones:
no mates mi alegría,
la esperanza en mi pecho;
mañana hablaré con la ninfa
y por la noche dormiré en su pecho.

-II-

-Dame, hermosa ninfa,
de tus labios, la miel
que las abejas envidian
y que mi boca ansía beber.

- Dime, humilde hombre,
que puedes ofrecer,
si tengo belleza, riqueza,
sabiduría, placer.

-Yo solo tengo mi vida,
mi orgullo, mi honor;
de esto, te doy todo;
no tengo nada mejor.

- Todos me ofrecen lo mismo,
y al poco huyen de mí;
prométeme compromiso eterno,
júrame no marcharte de aquí.

- No tendría, lejos de tu lado,
ningún lugar donde ser feliz;
y así lo juro, sobre mi tumba,
que mis pies se convertirán en raíz.

- Así será, si rompes tu palabra;
mientras seré tuya, te amaré;
entra conmigo en el bosque,
en nuestra casa, ven y sígueme.

-III-

- Ya ha pasado un mes, querida;
déjame visitar mi aldea;
volveré sin falta esta noche:
no faltaré a mi promesa.

- Juraste que no te moverías,
de mi lado no te puedes alejar.
Tu aldea no te necesita;
no me devuelvas la soledad.

- Solo serán unas horas;
pongo en juego mi honor.
Volveré a por tus besos
antes de la puesta de sol.

- Por esta vez, te lo permito;
pero ni un minuto esperaré;
a la caída de la noche
te espero; sé fiel.



-IV-

- Te dije que lo conseguiría,
el amor no entiende de muros:
ahora por siempre es mía;
y yo, por siempre suyo.

- Ya está oscureciendo, mira el cielo;
según me has contado, tienes que volver.
Vete al bosque, sin demora,
no tientes tu suerte por segunda vez.
- No pasa nada por divertirse,
déjame un rato más;
mañana le pediré perdón
y me lo concederá.

-V-

-Buenos días, ninfa mía;
no me pongas esa cara;
he vuelto a ti, como prometí;
ya estoy de nuevo en nuestra casa.

- Te alejaste, y te esperé;
confié en tu palabra;
pasé la noche en vela
sin saber dónde estabas.

- Se alargó la visita en la aldea,
pero no me volveré a ir:
por favor, perdóname,
no me moveré de aquí.

- Rompiste tu promesa,
no seré tuya nunca más;
tus pies no eran raíces;
pero ahora, si lo serán.

-VI-

- ¿Oíste la historia del bosque?
¿los gritos que se escuchaban ayer?
Algo pasó, no hay duda,
aunque nadie sabe que fue.
- Escuchad, yo sé la historia:
un amigo quiso jugar con fuego,
intentó domar a la bestia,
trató de dominar al viento.
El amor, compañeros, es un regalo;
pero mal tratado es vengativo;
hacerme caso, no os acerquéis al bosque;
si no, estaréis perdidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario