sábado, 25 de marzo de 2017

Estatua de sal


Lluvia en tus ojos, charcos a tus pies;
te hundes, arrastrada marea a dentro;
tus labios, agrietados por la sed;
tu cuerpo frío, desapareciendo.

El mundo se nubla en tus pupilas,
solo ves la oscuridad de una noche
en la cual la Luna ya no brilla;
te escondes; ya nadie te conoce.

Las risas del mundo son burlas;
y la alegría no te encuentra.
No puedes hacer nada; aunque huyas
este mar congelado no te suelta.

El polvo del olvido te recubre;
y no queda en ti más que soledad.
Todo tu cuerpo tiembla, sufre,
parece que ni puedes respirar.

Mañana será otro día;
triste consuelo, si a pesar de todo
no sales, si continúas hundida.

Pero ahí sigues; otra bocanada.
Otro instinto que te mantiene viva.
Sientes que, a pesar de que naufragas,
te estás acercando a una isla.

 Créeme, no estás sola.
Sé que las cuestas a veces son escalada.
Pero joder, todavía no estás rota,
todavía queda luz en tu alma.

A pesar de lo hondo de este pozo,
no puedes simplemente apartar la vista;
siempre hay una cuerda a mano en cada fondo,
y la vida merece la pena ser vivida.



martes, 21 de marzo de 2017

Inspiración




Cuando me besas, noto los susurros
de mis musas en tus labios;
anida en mí la poesía;
nacen versos en mis manos;

la vida se convierte en sueño;
la muerte se esfuerza en vano;
nos hacemos inmortales juntos
cuanto tú y yo nos miramos.

Y las sílabas se agolpan entre los dos
cuando nos fundimos en un abrazo.
Escribir sin ti: inútil.
Este poema es de ambos.




miércoles, 15 de marzo de 2017

Réquiem por la sociedad del descarte




En la oscuridad de la noche
duermen los sueños desahuciados
de unos descartes ya olvidados
por la sociedad del derroche.

Huyendo, evitando los roces
de una humanidad que con sus manos
construye el futuro diezmando
a sus ciudadanos, a golpes.

Y, así, muere la esperanza
en este cementerio urbano
que entierra en sus cloacas

las ilusiones que en vano
algunos desdichados guardan
de salir de este Gran Hermano.



jueves, 9 de marzo de 2017

Velo



Velo, aguardo,  espero.

Aunque tiemble la tierra,
aunque mude el cielo,
aunque todo lo pierda…

Velo, aguardo, espero.

Aunque se parta el mar,
aunque se abra el infierno,
aunque me llegue el final…

Velo, aguardo, espero.

Aunque se acabe el mundo,
aunque no cesen los truenos,
aun cuando solo quede humo…

En otro continente, en otra orilla,
en otro planeta, en otro universo
en otra vida

yo

velo, aguardo, espero

tu regreso.



 

martes, 7 de marzo de 2017

Cardenio

Se rompió el “siempre” en tu boca; en la mía
sangraron tus besos ausentes;
te fuiste sin mirarme, indiferente
al cadáver que a tus pies yacía.

El frío llenó mis párpados del hielo
con que la soledad besaba mi frente,
mientras brotaban lágrimas de la fuente
de mi mirada, condenada al destierro.

Lloraba ese día el cielo,
testigo mudo y silencioso de tu crimen,
conociendo que no hay quien te incrimine
por la sangre que empapaba mi pecho.

Hoy, solo el triste epitafio de estos versos
recuerdan la historia de mi muerte,
diciendo, alto y claro a quien se acerque:
“El amor se enterró en este agujero”.