jueves, 24 de noviembre de 2016

Vejez

Ríos de expresión surcan su cara;
repliegues de una piel hecha pantano;
ríos que horadaron las cascadas
provocadas por deshielos de su llanto.

Sus hilos ya no la obedecen,
dejando su mundo temblando,
mientras la esperanza se desvanece
saltando cada día de sus manos.

Los recuerdos ya no se recuerdan
y las fotografías son imágenes en blanco
de un pasado que convertido en niebla
esconde a los seres amados.

La vida la ha dejado abandonada
entre errores y amantes olvidados;
ya nadie calienta su alma,
que se queda sin violín en los tejados.

Ya solo escribe cartas la muerte
quien todavía ve sus encantos;
ella suplica a los relojes que esperen,
que quedan cosas que no ha probado.

Pero la arena no se detiene,
y llegará el momento en que todo haya acabado;
aprovecha bien el tiempo que tienes,
que, algún día, se borrará tu rastro.


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