martes, 9 de agosto de 2016

Soneto del capitán

Mis barcos no aguantan ya tu abordaje:
se hunden como si fueran papel.
Contra ti no sirve ningún anclaje,
ya no ofrece lucha este timonel.

El olvido no pagó tu peaje,
y mi memoria sigue siendo fiel;
parece que mientras dure mi viaje
tú seguirás tatuada en mi piel.

“Mis barcos se hunden solo al mencionarte”,
y no parece que pueda escapar
si mis noches se empeñan en soñarte.

No hay en este mundo un azulado mar
donde dejar tus recuerdos aparte;
otro día más, me dejo matar.


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