miércoles, 31 de agosto de 2016

Cáscara

Coraza de duro acero,
falso corazón de piedra;
el amor, un recuerdo ciego
de un cariño que ya no era.

Voz que ahora no tiembla,
maquillaje de sonrisa;
ilusiones que no sueñan
matadas por la prisa.

Las promesas, con pinzas;
pies de plomo, en la tierra.
Mejor ser egoísta
que morir por la pena.

Tu cuerpo, tu trinchera;
sin hogar ni más refugio
que la sangre de tus venas,
de latidos en desuso.

La esperanza ya está muerta
en tumba sin epitafio;
y tus ojos no reflejan
ningún buen presagio.

Hoy no sientes, solos piensas.
Tus pupilas, un agujero.
Tu pulso ya no se encuentra.
Tu futuro viste de negro.



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