lunes, 28 de marzo de 2016

Vals con Soledad

Silencio. Susurros. Se abre el telón.
Salimos a escena, comienza el baile.
En el haz de luz, Soledad y yo.

Ella es intangible, como lo es el aire;
no se ve, pero notas su presión.
Ella es una Diosa, yo un mero fraile.

Ella se mueve y danza con pasión;
como veleta, me dejo llevar;
mejor no estropear su actuación.

Nunca es primera opción para bailar,
nadie quiere llevarla de la mano,
nadie la elige para ningún vals.

Pero no os dejéis llevar a engaño,
cuando ella venga, dejad que os abrace;
aunque a veces te pise, será un buen trato.

No es lo que parece, no es una cárcel;
es tu propio interior, que se hace hueco;
tiene puertas, pero tú tienes llaves.

Habla con ella cuando escuches su eco,
que te acompañe unos cuantos compases,
atrévete a mirar bajo su velo.

Compruébalo, el baile no ha sido en balde
tras su oscuridad está tu reflejo
tus miedos y tus inseguridades.

Yo bailaré con ella, sin miedo;
los zapatos de cristal dejan heridas,
pero bailar contigo mismo es un reto

que echa un bálsamo, y las cicatriza.
Silencio. Aplausos. Se cierra el telón.
El resto del baile es fuera de pista.
Soledad tiene hueco en mi corazón.



miércoles, 23 de marzo de 2016

Porqué no nos vivimos

Alguien ordenó mal este tablero,
sin mirar donde ponía las piezas,
exiliando nuestro destino, muerto.

Nuestras miradas no se cruzan, esperan;
como espera un vagón en un museo,
como una tarta sin ninguna vela.

Nuestras almas solas mueren de miedo;
como un niño frente a la oscuridad,
como las lágrimas detrás de un velo.

Nuestros corazones buscan piedad,
al ver que vamos por otros caminos;
al ver lo que hemos dejado atrás.

No sé si es mío este cuerpo que habito;
si algo de lo que vivimos fue real,
o fueron espejismos del camino

Estamos perdidos en la inmensidad,
como la tristeza se pierde en los bares
como el llanto que se oculta en el mar.

Y aunque lo diga Neruda, no calles;
estos versos necesitan susurros,
como necesita un pájaro el aire;
y  mis pulmones respiran el tuyo.


jueves, 17 de marzo de 2016

Esperanza

La oscuridad me conoce bien;
hace tiempo los dos fuimos amigos;
me di cuenta: ella no te deja ver;
no fue bueno haberla conocido.

Al escapar, me intentó convencer,
“el mundo es frío, vuelve a mi abrigo”;
os juró que hubiera caído otra vez
si ella no se hubiera entrometido.

Vino despacio, sin despertar mi interés;
todo en silencio, y ella sin hacer ruido.
Al mirarla a los ojos, desperté
sin saber que antes estaba dormido.

Ciego que, de repente, volvía a ver;
así fue como sentí a Cupido:
como una flecha acariciando mi piel
que, en su vuelo, deja al tiempo detenido

No fue nuestra elección, fue al revés;
la elección quiso ser nuestro destino.
La oscuridad gritaba “volveré”.
Yo sabía que la había vencido.

Ahora el suelo tiembla bajo mis pies;
noto debajo el hambre del abismo;
pero la luz blanca de la fe
me sirve de guía en este camino.

Sé que, a día de hoy, no caeré;
así me lo dice un sexto sentido:
ahora que bebo en sus labios la miel
todo el dolor se convierte en olvido.


lunes, 14 de marzo de 2016

Rosas de Vals

Quedan algunas luces de Navidad
en la ciudad, y tu olor, en briznas
queda en mi habitación al despertar.

Está bien. Me recuerda la alegría
que viví, me recuerda que fue real:
que a la vida le quedan rosas todavía.

Mi herida, aún nueva, cicatrizará,
pero nuestros momentos, verás:
tuyos y míos, esos quedarán.

Se convertirán en un recital
de días pasados y noches en la espalda,
de nuestra energía y nuestra vitalidad.

[Esta vez, la tristeza no nos ganará la partida]

Y quiera Dios que algún mes de estos
vuelva a bailar un vals con la vida.
Probablemente sea con un amor nuevo
Pero si vuelves a ser tú
me alegraré, alma mía.

sábado, 12 de marzo de 2016

Balada

Con palabras no puedo darte lo que mereces,
y eso es algo que cuanto antes lo admita, mejor;
pero puedo intentar que mis versos nos acerquen:

Que cada palabra ilumine la oscuridad de tu alrededor,
que en esa oscuridad, te sientas acompañada,
que esa compañía exilie a tu temor.

Que cada espacio sea el ritmo de una balada,
que cada nota de la balada sea un susurro,
que cada suave susurro estremezca tu alma.

Que cada rima te haga sentir a gusto,
te abrace, te acaricie, y al final,
cada rima se transforme en arrullo.

Que cada párrafo que leas aleje la soledad,
que cada letra te arrope en este Invierno,
que cada carta nos junte cada día un poco más.

Y diré a las musas que cuiden tu sueño,
que cada noche, vigilen como duermes,
que cada día, te cuiden en su silencio.

Con palabras no puedo darte lo que mereces,
y eso es algo que cuanto antes lo admita, mejor;
pero puedo intentar que mis versos nos acerquen:
el único tesoro que puede dar un escritor a su inspiración.

viernes, 11 de marzo de 2016

Perspectiva

¿Cómo estás? Supongo que me sigues odiando,
realmente tienes todo el derecho del mundo. Yo
intento vencer la tentación de seguir imaginando,
sabiendo que si cojo un futuro, lo hundo.
Te juro que sigo sangrando y lamentando,
ideando un plan que aleje el Invierno;
necios intentos, aunque a ratos,
aún me veo consiguiéndolo en sueños.

También tiene gracia perderse en un laberinto
en tu propio interior, preguntándote tus propios acertijos.

Encuentro la salida, a veces, pero la cierro con llave,
consiguiendo encerrarme aún más; y
hoy, cuando parece que el Sol sale,
oscuras nubes de recuerdos vuelven a llorar.

Dicho así suena a metáfora, a verso amable,
en vez de mostrar lo que hay detrás.

“Mentira”, supongo que es lo que pensarás.
En verdad suena poco creíble:
no parecemos honrados los locos y nuestro llanto.
Ojalá te des cuenta de que no se fingir estar triste
Sin embargo, se ocultar las quemaduras del verano. 




miércoles, 9 de marzo de 2016

Pregunta en verso

Ven y acompáñame lejos de aquí:
a la Luna, al Sol, a otro Universo;
o hacia Venecia, Nueva York, París.

Da igual, sube a mi espalda y yo te llevo;
-¿no lo ves?
El firmamento no aguanta nuestras ganas
y el horizonte se acerca a momentos-.

No hay pared, frontera o alambrada
Que pueda detener nuestro impulso
Si tú sigues susurrando y dándome alas

Ven conmigo, y sonríeme; lo asumo:
te necesito para volar alto
y frente a cualquier caída
tus besos son mi mejor escudo.

Te juro que juntos no existirá el llanto,
ni lágrimas, salvo de felicidad:
es fácil,
solo se requiere un pequeño salto.


Ven conmigo, no te quedes atrás:

Sin ti me perderé por el camino.

Por favor, no te lo pienses más.

Te lo pregunto.

¿Te gustaría ser mi destino? 


martes, 8 de marzo de 2016

No es humor

Para el pequeño, todo eran risas;
en casa, parece que a nadie le pesa
que, sin pensarlo dos veces, el padre en la mesa
se divierta contando chistes machistas.

Con sus amigos, la misma cultura bebía,
haciendo  educación física más amena,
gritándole en cada una de las carreras
esa frase de “¡corres como una niña!”.

Ya en la adolescencia, la televisión le adoctrina:
que las mujeres son las que deben ser tiernas,
que el debe satisfacer su entrepierna;
por ello, a sus novias solo las utiliza.

Ella se enamoró de él con diecinueve,
demostrando que el amor es ciego,
porque a ella le parecían un juego
todas sus bromas sobre las mujeres.

Ella le quería, y siempre estaba defendiéndole
cuando sus amigas le decían que no era bueno
como la trataba, a su mente y a su cuerpo;
y les decía que en su vida no se metiesen.

“No les hagas caso. Sólo tienen envidia”;
le susurraba él por las noches en el lecho
mientras con sus amigos hablaba de su obsequio:
“La tengo comiendo de mi mano. Es mía”.

Pero cuando ella sale, él no confía.
“¿y si me engaña?¿Y si me pone los cuernos?
¿Por qué sale tanto? ¿Por qué no ha vuelto?”
Y a solas, él enloquecía.

“No quiero que veas tanto a tu familia;
ya sabes que ahora yo soy tu dueño”.
“Es porque me quiere, son pequeños celos”;
así ella misma se convencía.

Se repetía: “todo esto es un bache”,
aunque ya no salía de casa apenas;
su habitación se convirtió en la celda
donde esperaba que él llegase.

Esta historia no acaba con alegría:
no era de amor este cuento.
Al final de tanto aguantar, un entierro;
y él gritando que la quería.

Pero no olvidemos como empezó esta vida:
En casa, era bueno cualquier momento
para contar chistes, y terminar diciendo:
“es solo humor, yo no soy machista”.




domingo, 6 de marzo de 2016

Cárcel

Las lágrimas que cayeron en tantas arenas
-antes rocas de esperanza-
se convirtieron en el mar que acaricia
-que araña-
la culpabilidad que cargo a mi espalda.

Ese mar ahoga más que el Diluvio Universal.
Más que el alcohol las penas.
Ese mar que está enfrente, y me recuerda
que no soy el Rey Midas,
y lo que él convertía en oro
yo lo convierto en cenizas.

Que a lo mejor el cuento era al revés:
mi príncipe azul se convierte en sapo si lo besas.

Que tras tantos fallos, ya no me quedan pies
a los que dispararme para caer.

Que a lo mejor solo se querer para doler;
y sin pretenderlo, cuando beso, mis pecados
ensucian y cortan los santos labios
que se acercan esperando lo que parece miel.

Que los tsunamis que crean esos mares
destrozan los cimientos de cualquier reconstrucción
y el pasado se convierte en Juez, trayendo nuevos males
frente a aquel que trajo en sus caricias la destrucción.

Pero todo este castigo lo asumo
por todos aquellas bombas nucleares
que deje caer en cada abrazo,
en los que relegaba a un segundo plano
los daños colaterales.

Que ya lo decían, “la pena pesa un kilo más para el que parte”;
y yo he partido demasiadas cosas;
para llevar todos estos kilos, no me quedan fuerzas,
ni manos para coger tantas bolsas
llenas de los restos que dejé tras mi paso.
Rotos que intenté dejar en un lado
pero que no caben debajo de la alfombra
ya que no existe disfraz que pueda esconder estas losas.

Ya que se ha descubierto
que, a lo mejor, mis espinas
no compensan los pocos pétalos de mis rosas.

El mar brilla cuando refleja la luz del Sol,
pero un poco más allá de la orilla, te intentará hundir.
Puede, en fin, que algo así pase con mi corazón.
Así que, aquí dejo la advertencia: huid.

Que mis garras, a lo mejor, ya no saben abrazar;
y mis remordimientos,
quizá,
nunca me dejen olvidar.

sábado, 5 de marzo de 2016

Eva

Yo conocí a Rapunzel en su pelo;
en su cara, a la más bella del reino;
yo ya estuve de visita en su cielo,
descubrí lo que esconde tras su velo.

Con ella es fácil emprender el vuelo:
su sonrisa emborracha más que el vino.
Más no hay salida de este remolino
si en sus labios ya has mordido el anzuelo.

Pues el mar infinito de sus ojos
que parece acariciarte en su marea
esconde un pecho con desalojos.

Te aviso: aunque su sonrisa flirtea
y te anuncian amor sus labios rojos
es un abismo: huye en cuanto la veas.



viernes, 4 de marzo de 2016

Nuestra verdad

Los ecos de nuestros días pasados
resuenan en el vacío presente;
fantasmas, cacofonías en la mente
que lloran los futuros truncados

Rendido en la arena, tropezado,
mientras pasa sin mirarme la gente.
Mis labios susurrando “vuelve”,
mis manos en la misma piedra abrazados

Creo que en tu interior también lo sabes;
que falta lo que pone de punta tu vello,
que este tiempo no ha podido ser en balde

No lo niegues, hay algo que los dos sabemos:
por muchos años que pasen
seguiremos echándonos de menos.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Trazos en cuadernos perdidos

Los trazos preguntan su finalidad,
la razón de que se hallen dibujados
y por qué deseo les has creado,
si te atribuyes su paternidad.

Quieren tener familia en Navidad,
hablar y dejar de estar tan callados
buscan, algún día, ser amados;
vivir su vida juntos y en paz.

Ahora, está en tus manos decidir:
dejarles volar y salir al mundo,
aunque se vayan lejos de ti.

Son, en color, el Augusto de Unamuno.
solo aspiran, como tú, a ser feliz.
Cárcel de papel, hoy el lápiz está de luto.