domingo, 7 de febrero de 2016

Quizá

La vida se desliza entre tus dedos,
como un vendaval demasiado rápido,
demasiado vivo
y demasiado etéreo.

Intentamos agarrar esa chispa incorpórea de felicidad
que pasa por nuestros ojos,
exactamente igual que una estrella fugaz
pasa por el plateado reflejo de un lago.

Buscamos pescar sonrisas en cada rutinario día,
en el pozo de nuestra alma.
Pero casi nunca pican.

Será por el cebo.
Por nuestra vida.
Necesitaríamos cambiar la meta, los retos.
Quizá, buscar otro sueño.

Otra mirada que vuelva a envolverlo todo de misterio.

Nuestros pasos en la ciudad forman pequeños caminos
Que se cruzan, se comparten, pero acaban todos en el cementerio.

Cada día que pasa y que gastas…¿lo sientes?
Una pequeñísima y silenciosa muerte
Otro pinchazo en la rueda del coche
Otro sueño evaporado en la oscura realidad de la noche.
Otro sábado entre rímel y tacones.
Otro domingo de resaca en los sillones.

Y en un pequeño rincón de tu interior
Entre el esternón y el corazón
Se encuentra ese niño que un día fuiste,
Desplazado por responsabilidades y alcohol.

Quizá las arrugas de expresión
No salen por el uso.
Sino por la acumulación.
De polvo, y años, sobre las sonrisas que dejaste de usar.

Quizá las arrugas de expresión
Son los fósiles, los huesos
De un pasado mejor.

Quizá hoy sea el día
Que puedas cambiar la situación.
Buscando un camino que se encuentra perdido,
Pero en algún sitio,
De tu interior.

Quizá hoy te atrevas a ser tu capitán.
Quizá.


O quizá mañana, simplemente, sea otro día igual.

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