sábado, 13 de febrero de 2016

Frío Enero

Ese Enero no nos dejó regalos
más allá de tristezas compartidas,
sangre del corazón y sus heridas,
ilusiones destrozadas a palos.

No debimos amarnos a intervalos,
ni regresar tras cada despedida.
Tras tantos (d)años, solo quedó la huida
y creernos que el otro era el malo.

Nos queda un futuro que era posible
viviendo al borde del acantilado,
y una felicidad inaprensible.

Pero sé que se habría derrumbado.
Ser feliz tiene un precio asequible:
bastará con sepultar al pasado.

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