miércoles, 24 de febrero de 2016

Auténticos

“Es que…si me muero ahora mismo,
lo que más pena me daría sería perderte”.
Temblaba su cuerpo cuando me lo dijo,
apoyando en mi hombro su frente.

Y ahora yo no sé deciros
que amor tan poderoso es ese
que sin vacilar, sin obligación, sin atisbos
de duda, desafía a la propia muerte.


martes, 23 de febrero de 2016

Gritos de una sombra

A veces me asusto de mi propia sombra;
de todas las cosas que en su interior guarda,
de todo lo que lleva ella, porque no cabe en mi espalda:
el pasado que dejo atrás, el futuro que me espera.

La sombra de lo que seré, de lo que era.

Quizá me asusta porque su oscuridad es absoluta
y su negrura viene de los recuerdos y el polvo que acumulan:
recuerdos lejanos, rumores de mares más azules
que, sin embargo, te obligaban a naufragar.
Recuerdos de un destino obligado y no escogido,
de la elección dejada de lado que se quedó atrás.

Esos recuerdos de melodías más oscuras, que no todos saben comprender
pero que fácilmente te pueden obsesionar,
que fácilmente te pueden enloquecer.

Recuerdos de playas de arena blanca, convertidas en playas solitarias;
Sin gente, sin marea, sin olas.
Sin vida que impulse la acción, sin alegría.
Playas convertidas en funerarias.

La hazaña de una victoria contra el destino,
 convertida en retirada amarga;
de una lucha contra las señales del camino,
de un intento de volar por encima de lo permitido:
la historia de vientos que no ayudan, sino que rompen las alas.

Son recuerdos que a veces, con un olor, se rebelan;
con el simple indicio de un deja vú;
con la visión de la cerradura que en otro tiempo abrí,
y que se convirtió en la caja de Pandora de los que esperan.

Es sencillo: la nostalgia de mi sombra es muy honda;
daría para escribir ríos de tinta y de versos,
lagos de lágrimas no expulsadas, olvidadas por el paso de las horas.
Es sencillo: la nostalgia de mi sombra es muy honda;
daría para escribir mares, océanos.
Eso sí.
Sin olas.

sábado, 20 de febrero de 2016

Calíope

Nace desnuda encima del papel;
como si estuviera dentro, esperando,
como espera un enamorado fiel.

Se muestra cuando más la estoy buscando,
Sin elegantes vestidos ni lujos.
Sin saber su origen, coge mi mano.

Engañó a mis letras, y las sedujo;
bailó un vals con el lápiz y el papel,
y dejó escritos los versos más puros

Os lo juro, es más dulce que la miel
siempre que merezcas su  don y favor.
Si alguna vez la encuentras, trátala bien.
La musa no se viola, se le hace el amor.

martes, 16 de febrero de 2016

Efecto Mariposa

En aquel momento, una pequeña mariposa había roto, por fin, su obligatoria cuna, y había salido a sentir la calidad del Sol en el aleteo de sus alas.

[…]


En el otro extremo del mundo, estaba ella. La brisa acariciaba su pelo, su cara y sus lágrimas.  No era este el futuro que ansiaba, ni para el que sentía que había nacido. El frío hacía que sus lágrimas parecieran escarcha en sus pómulos. Una cumbre nevada, por donde las hijas de la tristeza se atrevían a esquiar, haciendo caso omiso al ser vivo que antes les daba cobijo.

Sus ojos se habían cansado de mirar, de ver y de soñar. Y los palos de la vida no le ardían, no servían para hacer una lumbre que calentara su corazón.

Los recuerdos se dormían en el fondo de su alma, como piedras que impedían que saliera a la superficie, que pegaban sus pies al suelo e impedían retornar ese vuelo que, en otras ocasiones, había alegrado al mundo.

[…]

Pero, de repente, un pequeño viento llegó a la ciudad. Poco a poco, apartó las nubes que cubrían el cielo y, por 4 minutos, el Sol le ganó la batalla al Invierno.

[…]

Ella seguía llorando, pero las lágrimas no se congelaban. La nieva de su cumbre se derritió, y el agua salada que de sus ojos saltaba al vacío brillaba y creaba pequeños arcoíris imperceptibles para cualquiera.

Menos para él.


Y, con el primer “¿Estás bien?”, desapareció la primera piedra, convertida en tierra; en arena; en una playa, en la que sus ojos hacían de marea.

sábado, 13 de febrero de 2016

Frío Enero

Ese Enero no nos dejó regalos
más allá de tristezas compartidas,
sangre del corazón y sus heridas,
ilusiones destrozadas a palos.

No debimos amarnos a intervalos,
ni regresar tras cada despedida.
Tras tantos (d)años, solo quedó la huida
y creernos que el otro era el malo.

Nos queda un futuro que era posible
viviendo al borde del acantilado,
y una felicidad inaprensible.

Pero sé que se habría derrumbado.
Ser feliz tiene un precio asequible:
bastará con sepultar al pasado.

Nana en Soneto

Conozco a una poeta que es verso puro,
magia de los dedos en el teclado.
Mantiene siempre al lápiz levantado,
trayendo  poesía del futuro.

Y aunque parezca mentira, lo juro,
cada letra te deja emocionado.
Con un sentimiento, te hace un bordado
que ilumina mi gran rincón oscuro.

Y pese a no caber en un soneto,
valga este pequeño como homenaje
mostrándole al mundo mi hondo respeto.

Y ya conozco mi próximo viaje:
sus palabras me llevarán, aun quieto.
Hacia su escritura, mi peregrinaje.

domingo, 7 de febrero de 2016

Quizá

La vida se desliza entre tus dedos,
como un vendaval demasiado rápido,
demasiado vivo
y demasiado etéreo.

Intentamos agarrar esa chispa incorpórea de felicidad
que pasa por nuestros ojos,
exactamente igual que una estrella fugaz
pasa por el plateado reflejo de un lago.

Buscamos pescar sonrisas en cada rutinario día,
en el pozo de nuestra alma.
Pero casi nunca pican.

Será por el cebo.
Por nuestra vida.
Necesitaríamos cambiar la meta, los retos.
Quizá, buscar otro sueño.

Otra mirada que vuelva a envolverlo todo de misterio.

Nuestros pasos en la ciudad forman pequeños caminos
Que se cruzan, se comparten, pero acaban todos en el cementerio.

Cada día que pasa y que gastas…¿lo sientes?
Una pequeñísima y silenciosa muerte
Otro pinchazo en la rueda del coche
Otro sueño evaporado en la oscura realidad de la noche.
Otro sábado entre rímel y tacones.
Otro domingo de resaca en los sillones.

Y en un pequeño rincón de tu interior
Entre el esternón y el corazón
Se encuentra ese niño que un día fuiste,
Desplazado por responsabilidades y alcohol.

Quizá las arrugas de expresión
No salen por el uso.
Sino por la acumulación.
De polvo, y años, sobre las sonrisas que dejaste de usar.

Quizá las arrugas de expresión
Son los fósiles, los huesos
De un pasado mejor.

Quizá hoy sea el día
Que puedas cambiar la situación.
Buscando un camino que se encuentra perdido,
Pero en algún sitio,
De tu interior.

Quizá hoy te atrevas a ser tu capitán.
Quizá.


O quizá mañana, simplemente, sea otro día igual.