martes, 23 de junio de 2015

Salvavidas

Su cara era una sonrisa pintada sobre los desconchones de su corazón,
sus abrazos un mecanismo automático, sin pasión
sus caricias eran frías, muy frías
su mirada estaba vacía.
Muy vacía.

Era una de esas personas que se habían quedado sin ilusión
A las que no les queda nada que perder, pues la esperanza ya la han perdido
Que ve todo con ojo crítico, con prejuicios, que solo califican al Mundo como Cínico
A las que el realismo se les queda corto, les parece un castigo
De las que se esconden únicamente en sus sueños, en su mundo onírico

Era, en fin, una herida sin cicatrizar, gangrenada, infectada
De esas que necesitas abrir para curar
Pero, lógicamente, no dejaba que nadie se acercara a su tirita
Por miedo a tiritar, de frio, otra vez, en medio del Mar
De ese Mar al que llaman Soledad, Nostalgia, o mala compañía


Era una de esas personas que has conocido, quizá seas una de ellas
Que llevan a cuestas un sacrificio por todos los demás
Que sufren por todos los demás
Que se pintan las sonrisa por todos los demás
Que dejan el amor para todos los demás
Porque para ellas no les ha funcionado para encontrar la felicidad.

Y  esto es tinta pintada en un papel, o una pantalla
Que algunos leerán, a algunos les gustará, a algunos les llegará
Pero este pequeño texto no va para ellos, no va para todos los demás
Estas pequeñas palabras van para ellas, para esas personas que llevan la sonrisa de maquillaje
Aunque la felicidad es un traje que les queda mal
Tranquilas, todo tiene solución. Solo necesitáis encontraros con vuestro sastre
(de traje, sonrisas, abrazos)
Y hará que por fin todo encaje,
Que el Mundo deje de ser Cínico y sea lo que de verdad es;
Un juego, un milagro, un baile.



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