jueves, 28 de mayo de 2015

Rubia de armas tomar.

Desde el principio sabía que no podría abarcarte en una poesía. Eres demasiado indomable como para encuadrarte en esquemas y versos. Si lo hubiera intentado hubiera roto el papel, así que directamente lo he dejado y he pasado a la típica prosa, que se le va a hacer.

Para los que no la conozcáis, os diré que aunque llevarais cinco años con ella tampoco la conoceríais. Tiene más recovecos que los rizos de su cabeza. Y son muy rizados. Cierto que nunca llegamos a conocer a ninguna persona del todo, pero de ella creo que solo se puede conocer un 10%, como un iceberg. Solo los nacidos para bucear en aguas heladas podrán llegar a su corazón cálido.

Para los que no la tengáis al lado, os diré que no intentéis tenerla. No se le pueden poner diques al Mar, y ella es un Océano. Si intentáis achicarla acabaréis hundidos, ya os lo he advertido. Nunca sabes si has caído en un remolino. Y por favor, es mejor verla volar por el cielo que verla cerca de ti pero entre rejas. Jamás la encerréis. JAMÁS. Me enfadaría mucho.

Para los que intentéis conquistarla, no lo hagáis con rosas, hacedlo con risas. Sed auténticos. Si tiene que ser será, si no tiene que ser no será. Entregaros a ella sin miedo, sin coraza. Si os daña, daréis las gracias porque haya sido ella quien os ha hecho esa herida. No puede haber más honor ni mayor nobleza en esta vida que tener una cicatriz con su nombre.

Para los que no sabéis mirarla, os diré que ahondéis. Ahondar en sus ojos verdes y en la comisura de cada una de sus sonrisas. Tened sensibilidad para tratarla como se merece, como a las Flores. Regarla cada día, pero cuando sea un cactus dejarla tranquila, no querréis ahogarla. Cuando sea una enredadera dejaros enredar. Y por favor, recordad que no es una planta de interior. Es una Flor única que necesita Sol, Viento, Libertad. 


Y ahora que soy libre más allá de una decena de palabras, puedo hablarte directamente a ti. Ya sabes que me sorprendiste desde que te conocí. Que me pareces una persona extraordinaria. Muchas personas suelen parecerme extraordinarias, pero que le voy a hacer. Me rodeo de buena gente. Y tú lo eres. Y por eso mismo te quiero decir que no cambies nunca, si no es para ser más feliz o mejorar. En ese caso sí. Crece, pero tu esencia mantenla. No dejes que este Mundo ahogue la inocencia de tus ojos, la sinceridad de tus labios, la calidez de tus abrazos. No dejes que malas experiencias apaguen tu luz. Úsalas para aprender a brillar más. Eres una personita muy muy muy especial y única. A veces me gustaría conocerte más, hablar más contigo. Pero sé que todo llega a su debido tiempo, y no seré yo quien te encierre en la rutina o en una pecera. Si para encontrarte un día tengo que buscarte en cada Mar, lo haré. Porque sé que será la única expedición que merecerá la pena. No sé si yo podré aportarte algo tan importante como todo lo que tú me enseñas con tu vida. Si no puedo, lo siento. Y ahora toca ponerse un poco más ñoños. Tu mirada es la prueba de que Dios existe, así que cuidaré que siempre mantengas esos ojos de niña pequeña, tan curiosa, asombrada y feliz. Y si algún día necesitas a alguien y no sabes a quien, intenta llamarme, que intentaré hacerlo lo mejor que me permita mi condición. En fin, que te quiero.


¡Ah! Para los que no sepáis su nombre, pongamos que se llama Lola. Lolita. Lola.

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