martes, 19 de mayo de 2015

Fijos

Dicen que siempre tenía los ojos fijos. No dicen que estuviera atenta a algo, o que tuviera la mirada perdida. Dicen que tenía los ojos fijos. Supongo que la única forma de explicarlo es compararlos con unos ojos de cristal. Tenía unos ojos que parecían de cristal.

La mayoría pensaba que serían lentillas, o simplemente tendría alguna enfermedad ocular. Algo que evitaba que la pupila se dilatara y se contrajera.

Yo nunca la volví a ver, pero siempre que me hablaban de ella mencionaban sus ojos fijos. Ni siquiera decían que fueran ojos tristes. Simplemente sus ojos siempre estaban fijos. Te miraban, pero parecía que fuera una mirada automática. Si la mirada es el espejo del alma, su mirada solo reflejaba vacío. Como si su alma hubiera huido de su cuerpo hace mucho tiempo.

Los que no la conocieron antes de ese Invierno pensaban que, simplemente, sus ojos eran así. Como quien los tienes más o menos expresivos; ella los tenía fijos.

Pero yo había visto esos ojos arder e iluminar París de noche. Había visto su mirada incendiando todo a su alrededor. Había visto como, al mirarme, sus pupilas se dilataban como si fuera noche cerrada. Yo había visto su alma y, creedme, era la alma más jodidamente bella que he visto en mi vida, y he visto muchas.

Y, como os he dicho, nunca la volví a ver desde el día que nos despedimos. Pero tengo una teoría sobre porque sus ojos se quedaron fijos.


Fue el día más frío de todo el Invierno.  Parecía que el clima acompañara a nuestros corazones. Ese día  todo estaba congelado a nuestro alrededor, y no pudimos actuar de otra forma que diciéndonos “Adiós”. Parecía que el hombre del tiempo hubiera elegido todo el decorado para ese momento. Ella debió llorar mucho. Muchísimo. Tanto que las lágrimas se agolparon en sus ojos y, viendo el frío que había fuera, se quisieron refugiar entre sus párpados, quedando congeladas para siempre, creando un espejo de hielo que, por mucho que pasarán Veranos, cubría su mirada.

Y sé lo que le paso a sus ojos porque desde ese día todos dicen que tengo los ojos fijos, como de cristal.


Supongo que nuestras almas decidieron no seguir a nuestros cuerpos, y estarán en algún sitio del Universo siendo felices. Supongo que, en algún lugar, ellas si que Viven.

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