martes, 14 de abril de 2015

Mi estrella fugaz

Vengo de la oscuridad
De la negrura insondable
De un vacío inabarcable
De un barrizal
Vengo de días eternos
De lluvia y noche
De escapadas en un coche
Hacia ningún lugar
Dejo atrás vasos vacíos
Noches de alcohol y orfidal
Donde reina el pesimismo
Impidiéndome olvidar.

Ahora, sin embargo, sigo otros caminos
Detrás de una estrella fugaz
Que, sin pedir ningún deseo
Cayó sin avisar
Y ahora soy yo el que callo,
enmudecido
Viendo tu capacidad
De recoger todos mis restos
Y otorgarme felicidad
Y te ofrezco mis medallas,
Que me dio la mediocridad
No puedo darte nada mejor
Salvo un instante de eternidad.

Y no sé cómo escribirte,
si en prosa o en verso;
escribirte dos líneas,
o un libro entero.
No sé ni cómo leerte, de hecho;
Si leerte en braile, o leerte a besos.
Con mis labios por tu cuerpo,
Mis manos en tu cuello
Y mi alma a tus pies, en el suelo.

Y es que te acercas con tu luz, iluminando mis agujeros;
pero cuando empiezo a coserlos, te quitas de en medio.
Te vas lejos, a un mundo que no alcanzo,
donde quizá haya alguien que te este esperando;
alguien que no soy yo,
alguien que te escribe, y te lee, mejor.

Será lo que tiene enamorarse de estrellas fugaces;
De una sonrisa que es arte
Y una mirada congelante.
Solo queda abrigarse,
Volver a mi noche,
Y mirar el cielo
Esperando tu regreso;
Gritando en mi silencio
Un “Te quiero”.



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