martes, 1 de diciembre de 2015

Hoy es el día

Un día más se apaga, y el Sol se esconde tras ese horizonte que se aleja cada vez que intentas abrazarlo, al igual que la felicidad.

Mientras se cierne la oscuridad, piensas como la Luna consigue, entre tantas sombras, brillar. Piensas como luce su cuerpo, lleno de moratones de esos asteroides insensibles, como si no le importara. Mientras que tu corazón se encierra en una caja fuerte por un tropiezo que queda en tu recuerdo.

Te gustaría ser Luna. Brillar tras las nubes negras, alumbrar la oscuridad a tu alrededor, vivir por la noche, sola y sin preocupaciones, alejada de todo lo malo que sucede en cada metro del asfalto. Te gustaría subir a ese Universo tan negro e insondable, para ver si de una vez por todas encuentras tu lugar, tu sitio, tu papel.

Puede que desees  ser Tierra, para que el Mar te acaricie con cada marea; o ser Océano, para alejarte en cada bajamar de las rocas y acantilados que raspan y rasgan tu interior.

Puede que, a pesar de todo, solo busques un granito de amor.

Puede que la vida sea dura para ti.




Pero también puede que quieras solucionarlo al fin.

Que comprendas que las heridas de tus rodillas no salen por las caídas, sino por no levantarte del suelo.

Que quieras ser Océano para besar cada día las orillas de tu amada. O ser Tierra, para sostener de pie a todos a los que amas.

Puede que en vez de ser Luna, prefieras ser Sol. De esta forma, la Luna brillaría gracias a ti, a tu propia Luz, esa que por alguna razón escondes en tu interior.

Piensa que, mañana, un nuevo día prenderá en llamas el firmamento; que, mañana, el horizonte no huirá de ti, que se está acercando por tu espalda. Que, a veces, no tienes que perseguir, sino solo dejar que te alcance esa felicidad.


Así que, por un día, deja de correr, y déjate atrapar. Deja de poner excusas, y déjate abrazar. 

Deja de llorar. Y, por una vez, déjate amar.

martes, 24 de noviembre de 2015

Au revoir

Ya ha pasado casi un año, y sigo pensando que te tengo mientras duermo. Pero por la mañana, cuando me despierto, no sé si decir que he tenido una pesadilla o un sueño. Supongo que es la maldición de tus besos, que me hacen vivir como cielo lo que era un infierno. Y por mucho que haya pasado el tiempo, sigo teniendo la imagen de tu cuerpo en mi cerebro, y su huella en mis huesos.

El lejano recuerdo del vello erizado en tu cuello al soltar mi aliento antes de un beso.

Tus ojos nerviosos, sonrientes, y que siempre parecía que estaban huyendo.

La oscuridad de tu interior, tan cercana a la mía, a mi abismo, a lo que siento. Pero.

Ese es el problema. Dos abismos no crean un buen suelo. Más bien, un precipicio sin posibilidad de vuelo. Sin retorno.

Nos atamos a la nuca la piedra de nuestros miedos. Y eso no es romántico, eso no es bueno.

No pude apretar el botón que ponía “explotar”. Habríamos acabado con toda la ciudad. Y lo peor, 
habríamos acabado con esa falsa sensación que teníamos de seguridad. De que todo iba a salir bien. 
De que entre los dos pararíamos nuestros agujeros negros.

Pero no. Dos agujeros negros no son la solución.

Podríamos haber sido lo más bello. Pero una marca desde nuestro nacimiento nos hizo atraernos para destruirnos, y poner kilómetros entre nuestros deseos es la única manera sensata de mantener estable los nubarrones que nos amenazan con su tormenta.

No sé qué capricho del destino nos ató a cada uno al reverso del otro, nos obligó a ser nuestros propios monstruos.

Pero la odisea terminó.

Punto y final.

Au revoir.

Se acabó.

Se acabó. Pero ya ha pasado casi un año, y sigo pensando que te tengo mientras duermo.




sábado, 31 de octubre de 2015

Pero no en esta

Rebobina esa cinta. Parece que el botón es mágico. Podemos volver a instantes pasados.

Mirar fotos en blanco y negro o, lo que es lo mismo, pero en nuestra época, mirar fotos en tuenti.

Podemos escuchar música que nos traslade a hace cinco años. Seis. Quizá siete.

Pero no podemos volver para atrás en el tiempo. Y, a veces, no queremos eso. Únicamente conocer cómo han evolucionado las cosas desde ese momento. Conocer a x persona sumándole estos x años. Pero, a veces, ni siquiera eso es posible. Pasamos por nuestros caminos quemando puentes y destrozando aldeas. No podemos volver a cruzar ese río, ni para preguntar  “¿cómo te va?”. Hay ciertas circunstancias que impiden eso.

Por no volver a quemar pueblos, ni destrozar puentes, debemos guardar todas nuestras ganas de (re)conocer, de preguntar, de preocuparse. Es la redención por nuestros pecados porque, creedme, a veces cuesta. Mantenerse al margen, no poder ayudar porque sabes que es mejor no volver a interferir. Porque ciertas situaciones son petróleo, y tú eres la llama. Existen ciertos puntos negros donde no debes acercarte, a riesgo de destruir otro mundo.

Y pasas por la calle, y ves de reojo a esa persona x, más esos x años. Y no os saludáis, no habláis más que lo que la mirada ha podido decir en un segundo. Un “¿qué tal?”, un “¿cómo te encuentras?”. O, quizá, por la otra parte, un “déjame en paz”.

Muchos años atrás, una persona me dijo “lo que se ha roto, se ha roto”. Y me niego a aceptar esa afirmación como verdad absoluta. Pero, qué demonios. Parece que a veces se cumple. Enhorabuena, tenías razón. Una pena, pero la tenías.

Solo nos queda esquivar ciertas carreteras que mantienen sus semáforos en rojo para nosotros, y buscar las que los mantienen en verde. Y escribir cartas que nunca enviaremos.

Quizá, en otra vida, lo que se ha roto, se pueda arreglar.


Quizá, en otra vida, te pueda volver a preguntar cómo te va. Pero no en esta.

sábado, 29 de agosto de 2015

Resiliencia

[Hoy va con música]



Levanta esos escombros, esas losas
Los sufrimientos que hoy son tus heridas,
Que cicatrizadas serán espinas
Y adornarán el mañana tus rosas

Esa tormenta negra que te acosa
te encierra sin aparente salida
pero esa frustración no es la huida
ni te lleva a una senda amistosa

La vida, a veces una sinrazón
Parece que te dispara metralla
Hoy llega la hora de la insurrección

Salta los obstáculos y esas vallas
Ponle tus garras, entrañas y corazón
Deja el laberinto arrasando murallas

Vence al dolor con reivindicación
Exclama que los golpes no te callan
Y que hoy
                                                     pintarás el mundo de color.

A una persona de tu talla
No le vence la desazón;
que si intentan derribarte, fallan
porque hoy tú
                                                    vas a ser el mejor.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Personas

Os voy a contar una historia. Una historia que me cambio la forma de ver las cosas. Un día, cuando iba de vuelta a casa, un hombre que aparentaba unos cincuenta años, con el abrigo roto y la mirada perdida, se cayó enfrente de mí. Me acerqué y le ayude a levantarse. No supuse que esa ayuda me iba a suponer mucho más a mí que a él“Muchas gracias”, me dijo; y no sé ni cómo sucedió, pero empezamos a hablar. Me contó su historia. Era trabajador en una empresa de transportes. Vivía con su esposa y su hija en un piso del centro. No les sobraba el dinero, pero tenían suficientes medios para llegar a fin de mes, lo que ya era de agradecer. Sin embargo, un buen día se realizó un Expediente de Regulación de Empleo en la empresa donde trabajaba, y todo se torció.  Su única alegría era ver a su hija por las mañanas, y beber de la botella por la noche. Eso acabó con su relación sentimental, y su mujer decidió dejarle e irse lejos con sus padres y su hija.


Me explicó como pasó un año rompiéndose. Sin ninguna esperanza a la que agarrarse, expulsado del piso que tenía alquilado, durmiendo en sucursales de banco o bancos de la calle. Si vierais su mirada no le culparíais de nada. Entiende que su esposa se fuera, y reconoce que fue lo mejor para su hija, “pero eso no evita que tenga mi corazón, mi mente y mi alma hechos pedazos”, me aclaró. Cuando comprendió que por el camino que iba nunca conseguiría volver a ver su hija, decidió cambiar. Dejo el alcohol (lo cual no es fácil para alguien que se ha refugiado de la dureza de la vida en él durante un año) y se puso a ir de ciudad en ciudad: en autobús, en tren, o andando; dependiendo del dinero que consiguiera suplicando en la calle: “¿No buscaste trabajo?”, le pregunté. “Claro que busqué. Pero, ¿tú me contratarías? A las empresas les gusta dar dinero a las obras de caridad, pero no tener cerca a gente como yo. No se fían, y no les culpo. Hace cuatro años yo tampoco me hubiera fiado”.

Lo último que supe de él es que había conseguido un trabajo temporal en el campo. Y era el hombre más agradecido que haya conocido. Todavía me acuerdo de una de las cosas que me dijo. Yo intenté comprenderle: “Debe ser muy duro vivir en la calle. Pasando tanto frío en invierno, calor en verano; comiendo algunos días y otros días con el estómago vacío, sufriendo el acoso de la gente que no entiende nada, yendo de ciudad en ciudad…”. Y él me cambio el modo de ver las cosas:

-Todo lo que has dicho no es lo más duro. Hay algo más duro. He pasado la mayoría de mi tiempo abriendo puertas a la gente en Iglesias, pidiendo en la calle, intentando vender pañuelos a los conductores en los semáforos de Gran Vía. Y lo más duro no es que no te den nada, ni siquiera que te miren mal. Lo peor es que la mayoría de gente no te mira. Le das los “Buenos días” mientras abres una puerta y ellos pasan intentando no mirarte ni de reojo, intentando no rozarte. Te acercas a decirles algo y suben la ventanilla del coche sin mirarte. Pasas el día en una esquina, de rodillas, y no ves ni una sonrisa dirigida a ti. Eso es lo peor. Sentir que ya no eres parte de la sociedad. Que te hacen menos caso que a un animal. Que no eres nada en el Mundo.

Su monólogo me dejó clavado. No había sido una ni dos las veces que había mirado hacia otro lado al pasar por delante de una persona sin hogar, por no sentirme culpable o simplemente por vivir mejor con los ojos cerrados.Desde aquí os lo pido. No es necesario que deis dinero, que les compréis algo para comer. Pero, por favor, recordad que son personas. Hablad con ellos, saludadles si os saludan. Sonreídles. Eso puede llenarles más que un bocadillo frío una vez al día."
[Texto en http://blog.grinbuzz.com/personas]

lunes, 27 de julio de 2015

"Los días no vividos"

Dicen que reconforta más regalar a que te regalen. Agradecer, a que te agradezcan. Ayudar, a que te ayuden.

No puedo asegurar que esas afirmaciones sean ciertas. He tenido ciertas experiencias que apuntan en esa dirección, pero todavía no puedo confirmarlo. Pero si puedo deciros algo.

Duele más decepcionar, a que te decepcionen. Dañar, a que te dañen. Doler, a que te duelan.

No se puede avanzar sin abandonar. Besar sin dar la espalda. Elegir un camino sin dejar de recorrer otro destino.

Creo que las lágrimas de felicidad no son tal. Son el contrapeso que se debe pagar por una sonrisa plena, unas lágrimas por las otras felicidades que no fueron.


“Viaje imposible hacia un no-lugar”

Entrad en este mundo. Un mundo de todas las elecciones que no tomasteis. De todos los caminos no andados. Tomad vuestro tiempo, y pensad si un camino es mejor que otro, y pensad si cambiaríais el rumbo. Y decidme cual es vuestra escala para medirlo.

“Recuerdos falsos logré proyectar”

Toda elección conlleva sus posteriores arrepentimientos. Nadie está libre. Siempre quedará la pregunta. Aunque estés seguro de tu decisión. Tu menta viajará a todos esos finales alternativos de tus historias, y a todos esos nuevos comienzos nunca conocidos.

“El mundo para y nadie puede juzgar. ¿A quién le gusta ser un blanco fácil?”

Los seres humanos, para mal o para bien, tenemos imaginación. Y aspiramos a una felicidad plena continua inexistente, al menos en este mundo. Eso también nos hace magníficos, ambiciosos. Inconformistas que mueven el mundo. Inconformistas que nunca podrán estas satisfechos. Inconformistas. Y todos somos así, y todos somos susceptibles de caer en la incertidumbre. 

“Por lo que jamás seré, niego al mundo como es, y así me convertiré en los días no vividos”.

Pero supongo que hay veces donde se debe avanzar, y elegir un camino, con la única ambición de acabarlo o, incluso, crearlo. Porque si te quedas en medio, te atropellan. Y así, el ser humano se convierte en 50% elección, y 50% descarte. Para agarrar algo con la mano, debes soltar primero lo que ya tenías. Para coger algo lejano, debes pasar de largo de lo cercano; para coger algo cercano, detenerte y dejar que lo lejano se distancie. Aún así, confío en que todos los caminos te lleven a tu posición correcta en el mundo, con atajos o con rodeos.


“Sin brindar celebraré los días no vividos”

Por ello, no-brindemos por todos esos días, esas vidas que no hemos vivido. Por todas esas posibilidades que no hemos explorado, por explorar la que actualmente vivimos. Y, en homenaje a todos los descartes, vivamos plenamente nuestra elección. Que hayan servido para algo.




jueves, 23 de julio de 2015

Soneto en Ausencia Sostenida

Estás callada, sabes, como ausente
Y esta noche escribo los versos más tristes
Lo que diga Neruda suena a chiste
Yo quiero que me hables caóticamente

Y cualquiera diría: “Está demente”,
Porque tu silencio llega y me embiste
Suena más fuerte que un grito, persiste
Y mi corazón sufre un accidente

Creo que será verdad y que estoy loco
Porque mi almohada me habla con tu voz
Y cada noche sueño que te toco

La pared se transforma en altavoz
La lámpara me ilumina cual foco
Recordando mi soledad feroz.

lunes, 20 de julio de 2015

Los olvidados

Hoy volvía a tener una sesión.

- Bueno, hoy yo creo que va a funcionar, ¡así que espero no volver a verte por aquí!- le dijo la enfermera.

La media de duración de los tratamientos era de dos semanas. La persona que más tiempo se había mantenido ingresado llegó a un mes. Sin embargo, él ya llevaba tres meses, sin ninguna mejora aparente.

-Venga, ¡empecemos!- exclamó la enfermera.

Él veía el techo. Sentía todas las herramientas entrando en los puntos de su cabeza señalados por los manuales de medicina, las corrientes eléctricas que le dejaban sin poder hablar durante cuatro horas, ese dolor en el pecho. Sinceramente, él creía que eso no iba a servir para nada, y que pronto moriría. Su cuerpo no podría soportar estos tratamientos durante más tiempo. Pero quizá fuera la única solución.

Oía todos los ruidos rutinarios. Escuchaba los comentarios de los profesionales, quienes querían llevarle a un congreso nacional para estudiar su caso. Sentía aguijones en la cabeza. Sentía calambres en el cuerpo. Ya casi no recordaba ni su nombre.

Pasa un minuto. Dos. Treinta. Una hora.

- Bueno, pues ya está. Ya sabes, no te muevas hasta que te traigan la comida. Si necesitas algo, toca la campanilla. Si todo va bien, dentro de un par de días estarás en tu casa.


“Si todo va bien, dentro de un par de días estarás en tu casa”. Había escuchado esa frase decenas de veces. Sabía que las cosas no funcionaban así. Además, ya ni siquiera sabía dónde estaba su casa, ni si tenía una casa. Sólo dos recuerdos se mantenían totalmente nítidos en su cabeza.

El primero, el recuerdo de su médico entregándole la tarjeta de la clínica.

- Aquí podrá solucionar su problema. En un mes, como máximo, se habrá olvidado de lo que tanto le hace sufrir. Solo necesito su consentimiento firmado, y en un mes volverá a ser feliz.

El segundo, la despedida.

- Lo siento. No puedo seguir con esta relación. Es hora de que cada uno recorra caminos distintos. Siempre te recordaré con cariño. No llores. El tiempo todo lo cura. En unas semanas, ni te acordarás de mí. Adiós.


Pero no. El tiempo no lo cura todo. Ni siquiera la famosa lobotomía lo cura todo. Él no recordaba casi ni su propia cara. Pero la imagen de ella estaba clavada en él tan profundamente que solo algo podría hacer que la olvidara: la Muerte. La cual no tardaría en llegar si seguía en esa clínica. Puede que fuera lo mejor.

Llega la noche. Casi tan oscura como su mente. Se duerme.

Amenece. Suena el despertador.


Hoy vuelve a tener una sesión.

El problema es que su recuerdo no esta en su mente. Esta tatuado en su alma.


martes, 14 de julio de 2015

Happiness

Te veo avanzar contra las barreras del mundo
Sin miedo a las caídas, a los golpes, a los baches
Te veo avanzar contra tantos prejuicios, tantos chacales
Vistiendo tu sonrisa perpetua como escudo

Te veo avanzar y sé que no existe nada más puro
Sin miedo a las rocas, a los acantilados, a perderte en los mares
Te veo avanzar venciendo sin pestañear todos los males
Como si todo lo oscuro solo fuera humo

No sé cómo has llegado a ser tan auténtica
Consiguiendo sobrevivir a tanta mediocridad
Andando a contracorriente, con todo lo que implica

No sé cómo has llegado a ser tan vital
Como coges mis problemas y los simplificas
No sé cómo definirte sin usar la palabra “Felicidad”.


miércoles, 8 de julio de 2015

La que hace que sonría

Es la que me empuja, me invita
me motiva para llegar a la cima
Es esa esquina donde la vida gira
Dirección a la Alegría

Es la Estrella que más brilla
Cubriendo el gris asfalto de purpurina
La que cuando todo va mal, me alivia
Por la que haré todo lo que se me pida

Es la que me lleva más arriba
La que vuela por el cielo y si hay nubes, las esquiva
El fuelle que mi ilusión aviva
Las manos que me dan energía


Es algo más que una simple amiga
Que me saca de carreteras secundarias, dirección a la autovía
La que ha conseguido embellecer esta alma raída
Es aquella persona que, con todos estos versos, rima.

En verano es mi piscina
En invierno me abriga
La que, cuando lo necesito, me anima
Es aquella persona que, todos los días, hace que sonría.

domingo, 5 de julio de 2015

Soneto en Herida Mayor

Parecía tan fácil la intersección
La flecha señalando ese camino
Así tu Amor convertido en destino
Flecha de Cupido en el corazón.

A menudo prefiero esa tensión
Ser ese fuego que todo lo arruino
Beso que lanzo bien, pero no atino
Invitado convertido en ladrón

Supongo que es un defecto de fábrica
Dejarme el corazón hecho pedazos
Si me permitís, mi alma testifica

Como ella se compone de retazos
Como ella misma así se mortifica
Como esconde puñal en los abrazos.

jueves, 2 de julio de 2015

Tener vocación no es una obligación

Muchas veces habrás escuchado: "persigue tus sueños", "sigue a tu corazón", "trabaja en lo que ames" y similares. No vengo a decirte lo mismo. Vengo a plantearte algo que me sucede y creo que puede sucederte a ti.
¿Qué pasa si no sabes cuál es tu sueño? ¿Si tu corazón no se decide, o no encuentras el trabajo que amas? Siempre nos están diciendo que debemos salir a la calle y perseguir nuestras metas. Pero, ¿y si no tienes una meta clara? Muchas son las personas, sobre todo jóvenes, que se encuentran en la situación de estar perdidos en su camino, sin saber hacia dónde avanzar, y sin saber qué quieren de la vida o cuál es la vida que esperan. Desde pequeños nos han enseñado que debemos tener una vocación. Que nuestro trabajo debe ser nuestra vocación. De esta manera, tener vocación se convierte en una obligación, y esto no debe ser así. Quizás en vez de una vocación clara tengas muchos intereses. O simplemente te gusta vivir. Os cuento mi caso.
He estudiado una carrera que no me llenaba. Ni el trabajo que voy a realizar tras terminarla. Pero, de hecho, no se me ocurre ningún trabajo que me llene. ¿Cómo persigo entonces mis sueños? Aquí va mi frase cabecera: "Vive la vida que amas, ama la vida que vives". Así de simple. Si no sabes a lo que te quieres dedicar en un futuro, no te preocupes. Ve tomando las decisiones que consideres más oportunas y vive la vida con una sonrisa. Lo importante, al final, son las relaciones con las personas; así que céntrate en ellas. Nunca sabemos dónde nos va a llevar la vida. A lo mejor descubres tu vocación con cincuenta años. O a lo mejor trabajas de oficinista en un trabajo que no te llena, pero en ese trabajo conoces a la mujer o al hombre de tu vida, y tu sueño es vivir feliz con él/ella y vuestra familia.
No os preocupéis si andáis perdidos, o no encontráis vuestro camino. Es lo más normal del mundo. Ve tomando las decisiones que creas más apropiadas, sin arrepentimiento; y si te equivocas, para eso está la vida, para cometer errores. No tengas miedo a vivir. Espero que mi ejemplo te sirva: no tengo ninguna vocación clara, la única vocación que siento dentro es la de vivir y ser feliz. Y poco a poco lo voy consiguiendo, aunque no tenga un trabajo que quiera desde pequeño ni un sueño extraordinario que perseguir. Mi vocación es aprovechar la vida, sea en el lugar que sea. ¿Te unes a esta vocación?
[Texto publicado en The Idealist]

miércoles, 1 de julio de 2015

Luz.

“Eres tú quien va a cambiar el mundo, quién destrozará las teorías de la humanidad.”

No sé como lo has hecho, y quizá ni quiera saberlo.
Me has tocado desde lejos y trasformado sin que yo pudiera verlo.
Me has hecho seguir tu estela hasta después del acantilado,
consiguiendo, a la vez, que no me caiga, que no tropiece,
y todo porque estás a mi lado.
Has despejado todas las inseguridades con un beso.
Con una caricia, toda mi tormenta la has calmado.
Has llegado, sin llamar, sin avisar, sin permiso, y has entrado.
Y te quedas sin miedo, sin que mi corazón pueda sentirte como un elemento extraño.


Eres como ese alma hace tantas vidas atada a mí y que de repente he encontrado.
Es raro.
Pero es como si hubiera encontrado el camino a mi hogar.
Como si hasta ahora no hubiera sabido por dónde ir, por donde caminar.
Hasta que llegaste tú para demostrar que existe ese lugar
Que tanta gente quiere, que tanta gente imagina, que tanta gente busca.

No sé como lo has hecho, y quizá ni quiera saberlo.
Soy tuyo.
Desde aquel momento.
Desde el minuto uno.


“Eres tú el duende oculto que alimenta mi locura y consume toda realidad.”


martes, 30 de junio de 2015

Tú eres mi Cielo azul

Me has dejado sin palabras.

Estoy buscando en el diccionario algo que me ayude a definir lo que siento,
pero pese al empeño que le pongo, no lo encuentro.
Creo que he llegado a una conclusión: será en vano tanto esfuerzo.
Es imposible trasmitir a través del lenguaje este sentimiento.
Lo acepto, aunque lo lamento, y es que un “te quiero” no puede mostrar lo que siente un corazón entero.
Entero de ti. Entero de Cielo.
Porque sabes lo que eres para mí. Mi Cielo azul.
Mi escudo de besos. Contra el mundo, y contra lo malo de dentro.
Mi bote salvavidas. Mi alma. Mi aliento.
Eres mis letras y mis frases, eres mis versos y mis textos.
Has sido inesperada,
porque no esperaba esto ni en mis mejores sueños.
Has sido repentina,
porque en poco tiempo has conseguido conquistar todo mi Universo.
Y no sé si decirte esto, pero es lo que ahora pienso;

Creo que vas a ser la mujer de mi Vida.

jueves, 25 de junio de 2015

3,2,1...

Tú sigue con tus pies de plomo
Que no podrás correr y solo irás andando
Y yo quizá me caeré por ir tan rápido,
pero seguro que habré avanzado
Y es que eso es la Vida: acantilados y más acantilados
Caídas que te hacen cosquillas en el estómago
Hasta que, posiblemente, llega la herida
O hasta que, un día, conoces lo que es la Vida

Déjame ir por esta autovía
Que me gusta la próxima parada señalada
(la Felicidad)
Quizá solo sea pasajera, mera alegría
Pero que me quiten lo bailado
Que nos quiten nuestros pasos
Aunque nos pisemos, aunque nos pasemos
Aunque nuestra historia se convierta en un coche parado
En algo fuera de la circulación, caducado
Hasta que descubras que existe ese producto tan ansiado
El Amor puro, que no pasa de fecha, el que está destinado


Tú sigue con tu armadura y tu escudo
Mantente protegido e incorrupto
Pero no me vengas con tus consejos
Como si fueran diamante en bruto
Que yo prefiero mojarme y herirme
Y llorar y sufrir y, quizá arrepentirme
(que ya te digo yo que eso nunca)
Y escuchar tus “Te lo dije”
Prefiero intentarlo, arriesgarme
Tirarme por ese acantilado
Y cuando me veas volando no te diré “Tenía razón, ¿ves?”
Estaré demasiado ocupado
siendo feliz.

Mientras tú, tras tus muros, crees que puedes taparnos con un dedo
Cuando en realidad soy yo el que te veo pequeño
Porque te sobrevuelo, a ti, a tus miedos, a tus consejos
Y vuelo
Y sueño
Y siento
Con ella, con sus alegrías, con su brisa, con su viento,
Con su risa.
Con nuestra Vida.
La que hemos elegido arriesgándonos
Lanzándonos al vacío
Hasta que nos hemos sujetado
Y por eso corro, sin miedo, sin reparo
Porque en ti confío, porque tú me has salvado.

martes, 23 de junio de 2015

Salvavidas

Su cara era una sonrisa pintada sobre los desconchones de su corazón,
sus abrazos un mecanismo automático, sin pasión
sus caricias eran frías, muy frías
su mirada estaba vacía.
Muy vacía.

Era una de esas personas que se habían quedado sin ilusión
A las que no les queda nada que perder, pues la esperanza ya la han perdido
Que ve todo con ojo crítico, con prejuicios, que solo califican al Mundo como Cínico
A las que el realismo se les queda corto, les parece un castigo
De las que se esconden únicamente en sus sueños, en su mundo onírico

Era, en fin, una herida sin cicatrizar, gangrenada, infectada
De esas que necesitas abrir para curar
Pero, lógicamente, no dejaba que nadie se acercara a su tirita
Por miedo a tiritar, de frio, otra vez, en medio del Mar
De ese Mar al que llaman Soledad, Nostalgia, o mala compañía


Era una de esas personas que has conocido, quizá seas una de ellas
Que llevan a cuestas un sacrificio por todos los demás
Que sufren por todos los demás
Que se pintan las sonrisa por todos los demás
Que dejan el amor para todos los demás
Porque para ellas no les ha funcionado para encontrar la felicidad.

Y  esto es tinta pintada en un papel, o una pantalla
Que algunos leerán, a algunos les gustará, a algunos les llegará
Pero este pequeño texto no va para ellos, no va para todos los demás
Estas pequeñas palabras van para ellas, para esas personas que llevan la sonrisa de maquillaje
Aunque la felicidad es un traje que les queda mal
Tranquilas, todo tiene solución. Solo necesitáis encontraros con vuestro sastre
(de traje, sonrisas, abrazos)
Y hará que por fin todo encaje,
Que el Mundo deje de ser Cínico y sea lo que de verdad es;
Un juego, un milagro, un baile.



lunes, 22 de junio de 2015

Serendipia provocada

[Siempre pensamos en las casualidades en positivo, tipo “que casualidad que nos hayamos encontrado aquí”. ¿Y sí le damos la vuelta?]

Ella le conoció en un baile. Bueno, conocerlo quizá no sea la palabra. Le vio por primera vez en un baile. Digo baile porque queda más bonito, pero fue en una fiesta normal y corriente. Uno de esos días que ella no tenía ganas de salir pero la convencieron. Cruzó su mirada con él desde la barra hasta la mesa de billar. Para ella se paró el tiempo, supongo que podríamos llamarlo amor a primera vista. Aunque me parece un desprecio a los demás sentidos. Yo he sentido amor a primeras palabras. Pero eso es otra historia.

No os voy a contar el resto de la noche porque no merece la pena. Después de esa mirada no hubo más durante el resto de copas y jugadas de billar. Hubo pensamientos. Muchos. De hechos todo el local los oía menos ellos. Pensamientos que quedaron enterrados antes de tiempo. (Nunca llevamos flores a los sentimientos enterrados. Es una pena. Valga este párrafo como esquela).

Él la conoció en un parque. Ella estaba jugando con su perro, mientras él intentaba controlar al suyo. Los dos perros se juntaron, ya sabéis, tienen menos tontería que nosotros con esa cosa llamada “vergüenza”. Intercambiaron dos “Hola” educados y risas de situación. Los perros no se querían separar, pero ellos decidieron que era hora de volver al paseo rutinario, y tras un par de “Hasta luego” cada uno fue por su lado.

Él tosió durante un buen rato, hasta que consiguió tragarse la pregunta que tenía en la garganta. Lo peor no es ahogarse en un vaso de agua. Por lo menos ahí hay agua. Lo peor es ahogarse con las propias palabras. (Un día vamos a inundarnos de letras. Es una pena. Valga este párrafo como salida de mis palabras silenciadas).

Ellos no se conocieron. El iba a coger ese autobús, ella el metro. Él perdió el autobús y decidió coger el metro. Mientras bajaba, llegaba esa línea. La observó desde las escaleras y llamó su atención. Hoy se sentía valiente. Decidió ir a hablar con ella. Pero entonces salió un chico corriendo, perseguido por un revisor, y le empujó. Cayó rodando hasta el suelo. No le paso nada grave, más allá de una esguince. Bueno, miento. Le paso algo muy grave. Perdió su futuro perfecto. No os imagináis lo que habría sucedido tras saludarla en ese vagón. (A veces las casualidades funcionan al revés, y para que nos impiden ser felices. Es una pena. Valga este párrafo como llamada al Universo para que no haga eso. Aunque confió que todo pasa por algo. Serendipia.)


La verdad es que no son las historias más emotivas que puedan escribirse. Ni más fantásticas. Ni más conmovedoras. Pero creo que son realistas.

Y es una pena. Así que la próxima vez que sientas el amor a primera vista, que quieras perseguir una oportunidad, que necesites soltar una frase, hazlo. Ve a esa barra del bar, pregúntale si siempre pasea a su perro por allí, levántate corriendo y consigue entrar en el vagón. Las esguinces se curan. Los errores son más difíciles. Quizá no es casualidad que os encontréis, porque uno lo buscó a propósito.
Las serendipias solo dan la pista. Nosotros debemos seguirla.


Y no hablo por hablar. Yo la estoy siguiendo.

sábado, 20 de junio de 2015

Hay algo mejor que los sueños

Él creía que si deseabas algo mucho, si soñabas  muy fuerte, se haría realidad. No sólo aquellas cosas que se controlan, sino todo. Y él soñaba con ella. Soñó con ella desde que era consciente. Aunque en algunos momentos pudiera soñar con otras, es cierto. Pero tarde o temprano volvía a soñar con ella. A ilusionarse por ella.

Pero claro, solo era la chica de sus sueños. Y aunque su fe era inquebrantable, poco a poco fue desapareciendo el entusiasmo. Tantos años, y ni rastro. Había sido feliz con otras almas,  pero siempre volvía ese fuego en el fondo de la suya, esa voz, para decirle que ella existía, que tenía que existir. Pero hubo momentos, aunque no le gustara admitirlo, que perdió la esperanza. El mundo te enseña a ser realista, y al final te preguntas si estará en lo cierto. Si los soñadores pasan la vida durmiendo y se la pierden. Porque él soñaba de noche y de día.

Sin embargo, dentro de él existían esas ascuas que no se apagaban. Y un día llego alguien que supo como encenderlas. Como devolver ese entusiasmo, esa ilusión.



No os voy a decir si era la chica de sus sueños, porque creo que no merece la pena pensar eso. Ella era algo mucho mejor. Era la chica con la que no perderse la vida soñando, sino vivir los sueños. Era la chica con la que quemar el cielo. No os voy a decir si era la chica de sus sueños, porque era algo mucho mejor. Era la chica de su realidad. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Pequeña lista de promesas

  1. Hacerte reír (muy )mínimo veinte veces por día.
  2. Hacer todo lo que pueda para que cumplas tus sueños.
  3. Abrazarte muy fuerte en cada encuentro y despedida.
  4. Tener solo para ti todos mis besos.
  5. Convertir esta en tu mejor Vida.
  6. Conseguir que cuando estés conmigo, te olvides del resto.
  7. Cocinarte los mejores platos que hayas probado (ya tu sabes, o llamar al Telepizza).
  8. Que puedas confiar en mí, y sepas que siempre seré sincero.
  9. Podría poner muchas más, pero ya las descubrirás, no hay prisa.
  10. Y si, con los pies en el suelo y la mirada en el cielo, poder decírtelo bien alto: Te quiero.

     


martes, 16 de junio de 2015

Seré mi mano en la tuya

No te voy a dejar caer
No lo dudes y sujétate
No te voy a dejar llorar
Aunque no sé lo que vendrá
Pero es que me da igual

Si hay barro, haré de alfombra, de pasarela, de puente
Si hay acantilado, seré tus alas
Si hay un mar de dudas, seré un Océano de certezas
Si la ciudad se te queda pequeña, te llevaré a mi mundo
Tan grande, tan brillante, tan libre de penas como quieras

Si te ahogas seré tu oxígeno
Si te quemas seré tu hielo;
Si te enfrías, seré tu fuego.
Si lloras seré tu hombro
Y si lloras de alegría, déjame ser tu causa

En tus heridas seré tirita
Olvido y pasado en tus cicatrices
Recuerdo y presente en tus días felices
Futuro en tus sueños,
Capitán en los nuestros.


Si caes al pozo seré tu cuerda,
Si subes al cielo seré tu globo
Seré tu espacio cuando necesites estar sola
Y tu compañía cuando necesites alguien a tu lado.

En los lunes seré tu sonrisa
Y en los domingos tu tranquilidad
En los Inviernos tu manta
En los Veranos tu Brisa
En este Mundo seré tu Alma
En la Muerte, tu Vida
Porque no voy a dejar que te lleve si no es conmigo delante.

Seré caricia en las mañanas y almohada en las noches
En el camino seré tu agua y tu mapa
En las subidas seré tu impulso
Y en las bajadas tu freno, tu airbag.

Seré todo lo que tú quieras, siempre que me dejes
Y si algún día dejo de serlo, déjame
No me des las gracias, solo es una forma de compensar, de responder, de devolverte un poco
Y es que no se puede equiparar a todo lo que tú me das,
Que solo cabe en esa palabra: todo.


domingo, 14 de junio de 2015

Mi Noria

No quiero que seamos solo Cielo,
Tambien quiero que seamos nuestro suelo
Donde mantenernos de pie cuando todo tiemble.
No pretendo ser siempre felices,
Pero pretendo superar las dificultades contigo,
Y ser el viento que nos impida ir a pique.
Supongo que sera diferente cada día,
Unas veces abajo, otras arriba.
Pero me da igual.
Si vivir es una noria, quiero que seas la Noria de mi Vida.

viernes, 12 de junio de 2015

Carta a un amor adolescente

Escribirte ahora resulta raro. Pero supongo que es necesario. Una forma de arreglar el interior del corazón para la próxima inquilina. Aunque, siendo sincero, he empezado esta carta muchas veces, y nunca se que decirte. Supongo que si te tengo que decir algo, sería algo parecido a esto.

Dicen que el primer amor nunca se olvida. Tampoco es que me lo hubiera propuesto. Hubo un tiempo en el que sí, quise borrar tu rastro. Pero tu rastro ya formaba parte de mí, y no quería perderme en el proceso. Aunque lo intenté, y por eso aparecí en lugares donde nunca me hubiera visto. Lugares donde no volveré, lugares donde fui daño, donde mi subconsciente pensaba que podía “olvidar a la reina jugando a las damas”. Pero sin derrocarte. Después me convertí en república, donde los sentimientos elegían a mi Presidenta, por votación democrática. Aunque la democracia a veces se equivoca, y lo aprendí durante todas las legislaturas de esa época. Afortunadamente, encontré el camino de regreso a mí, con lecciones aprendidas, cicatrices cerradas y con la vuelta de todas mis ganas. Me convertí en república para no estar bajo tu reinado, y acabé bajo la dictadura de mi corazón. Pero al fin y al cabo, es mía.

Fuiste fuego, y te confundí con luz. Supongo que por eso sufrí quemaduras de tercer grado, y para que se curaran tuve que esperar unos cuantos años. No sé cómo te fue a ti, tampoco creo que fuera necesario saberlo. Cada uno tiene su proceso. Como he aprendido, muchas veces sufre más el que parte, porque toma la decisión. El otro únicamente debe aprender a aceptarlo. Espero que no sufrieras mucho ni perdieras partes importante de ti en el camino hacia el futuro. A veces para pasar determinados agujeros hay que soltar lo que sobra, y a veces no sabemos elegir bien que es lo que sobra. Yo vacíe la mochila para empezar a llenarla al otro lado. Una apuesta arriesgada, pero soy afortunado, y encontré buenos dones con los que ocuparla.


Dicen que los golpes te esculpen, y esculpir es quitar lo que sobra a la fuerza. No sé si era tu objetivo, pero me ayudaste a salir. Sé que sin ti no sería como soy hoy, eso lo tengo claro. Y me gusta como soy. Por eso te estaré eternamente agradecido. Despertaste mis ganas y mis sueños. Aunque ahora sean otros sueños, las ganas de cumplirlos vienen desde esos días. Fuiste necesaria, y por eso volvería a aquellos días si hiciera falta. Espero que yo te aportara también algo.


Dicen que el amor es ciego. Y puedo asegurarlo. Ahora bien, no digo que eso sea buena, o malo. Es un hecho, una verdad, y ya está. Ahora me doy cuenta de que había demasiado diferencias entre nosotros. Los polos opuestos se atraen, pero si uno es fuego, derrite al otro polo. Nos empeñamos en estar con alguien cuando, en realidad, no es nuestro camino. Eso lo aprendí a base de caídas, y benditas caídas. Ahora cada flecha de Cupido se acerca más a la diana. No sé cual de estas flechas será la definitiva. Pero no hace falta saberlo. He aprendido a aprender de quien me rodea, estar con quien quiero. Y si alguna vez se va ese sentimiento, dejarlo sin remordimientos. El futuro es para los valientes, y la zona de confort es el peor sitio donde descansar. Es como dormir con morfina. Quizá descanses, pero no sueñas. Y yo quiero seguir soñando. Por eso, no me importa cegarme otras veces, porque después de ti aprendí que es verdad, que “lo esencial es invisible a los ojos”.

Y a veces te echo de menos. Pero no como antes. Echo de menos hablar contigo, conocerte. Porque, a veces, creo que no eres feliz. No como cuando yo te veía sonriendo de verdad. Puede que me equivoque. Puede que, simplemente, sea otra clase de felicidad. Más madura, menos infantil. Supongo que, por eso mismo, menos auténtica. A veces veo en tus ojos la posibilidad de lo que pude ser, y me pongo nostálgico, porque sé que tú también lo piensas. Pero es normal imaginárselo. Así es el ser humano. Nunca satisfecho, siempre aspirando a algo más. Siempre pensando que sería mejor. Pero se aprende, al final se aprende, que a veces es mejor un hogar que una aventura. Que tu casa también puede ser tu mayor aventura. Que una persona puede convertiste en tu guarida, y no hace falta salir para saber lo que te pierdes por estar con ella, porque sabes lo que te perderías si no lo estuvieras.

Me enseñaste a amar. Quizá no del todo, quizá no como se debe, pero me enseñaste los pilares básicos. Y estoy muy agradecido. Por eso, como ya sabes, te guardo con cariño. Pero no con amor. No con el amor de los versos ni las lágrimas; no con el amor del deseo y del sueño hecho realidad. Ese amor no sé en quién acabará, quien lo guardará para siempre y se lo quedará, y pagará con el suyo propio. No sé en quién acabará, pero también me ilusiono. Y ahora estoy subiendo a otro tren. Por eso te dejo a ti estas maletas, las maletas de aquellos años, raídas pero que guardan una historia preciosa. Te las dejo aquí para que puedas verlas, recordarlas. Yo me quedo con todo lo aprendido, con lo que no se puede guardar en un equipaje, con lo que se lleva dentro.

Por eso, te digo: Gracias. Por todo. Apostamos fuerte, y al final perdimos en consecuencia. Pero nos llevamos más de lo que esperábamos. Solo había que estar atentos.

Mi mejor acierto

Quien quiere cordura
Si la locura viene de tu mano
O mantener la cabeza fría
Cuando me arden las mariposas del estómago

Sé que no es razonable como estoy actuando
Que quizá este saltando desde el acantilado
Que dirán que me estoy precipitando
Pero que más da lo que digan ellos, si no han conocido todo tu encanto

En serio, puede que me arrepienta de todo esto en el largo plazo
Que pase el tiempo y ni lo recuerde, algún día
Pero realmente ahora mismo creo que no puedo hacer otra cosa,
Que tengo que canjear rápido esta lotería
Que hay trenes que solo pasan una vez
Y si hace falta me tiro a la vía
Y me da igual que me atropellen o las heridas


Porque si las provocas tú no las llamaría heridas
Las llamaría cicatrices de apostar por la Vida
Porque alguien dijo que “No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo,
 pero sí eliges quién te lo hace”
Y creo que te elijo a ti sin miedo a la caída
Que me entrego a ti sin miedo al error
Porque si un fallo lleva tu nombre
Puede que lo sea, pero será el mejor.

Si pasa eso quiero que seas mi mejor error, en serio
Pero sabes que no es lo que prefiero ni por lo que apuesto
Realmente, te voy a ser sincero
Creo que vas a ser mi mejor acierto.



jueves, 11 de junio de 2015

¿Y tú en que piensas?

Estoy pensando en esos días que dejas la persiana subida y te despierta el Sol en la cara. Ese cálido despertar. En ese día en el que estrenas el piscineo de verano tirándote a lo loco al agua. Estoy pensando en esos días que no quieres irte a dormir, porque quieres alargar lo máximo posible la felicidad que te ha correspondido por sorteo. Estoy pensando…

En esos ojos que te miran por la calle y se te quedan clavados para el resto de tu vida. En esas risas contagiosas que te hacen reírte aunque sea el peor día del mes. En ese mensaje inesperado que te alegra la noche. En esas personas que hacen la vida fácil. Que son brisa, abrazo y caricia. En esas personas que te dicen buenos días con una sonrisa que llega de mejilla a mejilla, de oreja a oreja. Esas personas que guardan una ciudad en ruinas pero reflejan un palacio.

Estoy pensando en esos días que llegas a casa y tienes para comer tu plato favorito, y no te acordabas. O cuando llegas a tu casa cargado de bolsas y el ascensor está esperándote. Esos días en los que no sabes con que pie te has levantado, pero te da exactamente igual, porque no hay excusa para no disfrutar de esas veinticuatro horas que se te han concedido. Esos días en los que hace un Sol tremendo, aunque la tormenta perfecta intente disimularlo. Porque sabes que está ahí. Porque hay personas que guarda ese Sol dentro de sí mismas. Porque los ángeles existen, y no hace falta subir al cielo para conocer a unos cuantos. Y yo tengo la suerte de conocer a bastantes de esos ángeles que caen del Cielo y te preguntas: ¿Por qué me lo merezco?


En esa ducha caliente tras volver de la calle en Invierno. En un desayuno que sea buffet libre. En una cena bajo las estrellas, una cena perfecta aunque consista en una o dos lonchas de queso. En el mar al despertar, tan grande, tan inmenso, lleno de Vida en su interior y que, a la vez, tiene tiempo para acariciarte los pies al pasear por la orilla. En el cielo que nos oculta sus secretos, pero también guarda los nuestros. Porque esa Luna nos ve a ti y a mí, a la vez. Nos une sin saberlo, quizá sin querer. Pero nos refleja.

Estoy pensando en lo preciosa que es la Vida. En lo precioso que son esos días y esas personas. En lo preciosa que eres tú.


Estoy pensando en esos días que dejas la persiana subida y te despierta el Sol en la cara. En esas sensaciones. Estoy pensando…en ti.